Pepito Reyes y la generación que creyó en Vecindario

Hoy la Avenida de Canarias es uno de los espacios comerciales más reconocibles de Gran Canaria. Miles de personas la recorren cada semana, los escaparates se suceden uno tras otro y resulta difícil imaginar que hubo un tiempo en el que gran parte de este paisaje aún estaba por construir.

A finales de los años sesenta y principios de los setenta, Vecindario comenzaba a transformarse. El crecimiento económico del sureste atraía a familias procedentes de distintos puntos de la isla. Con ellas llegaban también comerciantes, emprendedores y trabajadores que veían en este lugar una oportunidad para empezar de nuevo.

Entre ellos estaba José Reyes Rivero.

Mucho antes de que Modas Cristal se convirtiera en una referencia para varias generaciones de vecinos, Pepito ya había aprendido que los negocios no se construyen únicamente con mercancía, sino con confianza.

Su historia comenzó lejos de los escaparates, en una Canarias donde vender significaba recorrer caminos, cargar mercancías y conocer personalmente a cada cliente.

Antes de que la Avenida de Canarias se consolidara como uno de los grandes ejes comerciales de Gran Canaria, antes de las franquicias, de los centros comerciales y de las compras con un solo clic, hubo una generación de comerciantes que decidió apostar por un lugar que todavía estaba escribiendo su futuro.

No llegaron para abrir una tienda.

Llegaron para construir una vida.

Y, sin proponérselo, terminaron construyendo también una ciudad.

José Reyes Rivero, Pepito para varias generaciones de vecinos, pertenece a esa generación que entendió el comercio como una forma de servicio. Su historia es inseparable de la de cientos de familias que hicieron de Vecindario un lugar donde trabajar, emprender y crecer.

Un mostrador,  dos personas

Cuando se recuerda la historia de muchos comercios familiares suele hablarse del fundador. Sin embargo, detrás de aquellos negocios existía una realidad mucho más amplia.

Mientras Pepito recorría caminos buscando clientes y oportunidades, Rosa Díaz sostenía el otro lado del proyecto. Atendía la pequeña tienda familiar, confeccionaba ropa de hogar y compartía las decisiones, las preocupaciones y los sacrificios que suponía sacar adelante un negocio en una época en la que emprender significaba asumir riesgos cada día.

La historia de Modas Cristal no puede entenderse únicamente desde la figura de Pepito.

También es la historia de un matrimonio que convirtió el trabajo en un proyecto de vida compartido.

Como ocurrió en tantos negocios familiares de Canarias, la empresa no terminaba al cerrar la puerta del local. Continuaba en la mesa de la cocina, en las conversaciones de la noche y en los planes para el día siguiente.

 

Cuando vender era conocer a las personas

En aquellos primeros años no existían campañas digitales ni programas de fidelización.

La confianza era el verdadero capital de un comerciante.

Los clientes no volvían únicamente porque encontraban un buen producto. Volvían porque conocían a quien estaba detrás del mostrador.

Ese fue uno de los grandes valores de aquella generación. Entendieron que un comercio podía convertirse en un punto de encuentro, en un lugar de conversación, en un espacio donde se tejían relaciones que duraban décadas.

Por eso muchos vecinos recuerdan Modas Cristal como parte de su propia historia familiar. Allí compraron la ropa de una boda, de una comunión, del primer uniforme escolar o de una celebración importante.

Los comercios terminaban formando parte de la memoria de las personas.

Una comunidad que decidió organizarse

A medida que Vecindario crecía también lo hacía la necesidad de que los comerciantes caminaran juntos.

Fue entonces cuando comenzó a gestarse ASCOIVE.

No nació únicamente para representar intereses empresariales. Nació porque un grupo de comerciantes comprendió que una ciudad comercial necesitaba una voz colectiva, una organización capaz de defender el tejido económico y trabajar por el futuro del municipio.

Pepito formó parte de aquel grupo fundador.

No buscaba protagonismo.

Buscaba construir.

Y esa diferencia explica buena parte de su legado.

Lo que permanece

Las ciudades cambian.

Los escaparates se renuevan.

Llegan nuevas marcas, nuevas tecnologías y nuevas formas de comprar.

Pero hay algo que permanece.

La idea de que detrás de cada comercio hay personas que dedican su vida a ofrecer un servicio a su comunidad.

Recordar a Pepito Reyes no es únicamente recordar al fundador de Modas Cristal.

Es recordar a una generación que creyó en Vecindario cuando todavía era una promesa.

Una generación que entendió que el comercio no consistía solo en vender, sino también en crear vínculos, generar confianza y participar activamente en la construcción de un lugar mejor para todos.

Desde ASCOIVE creemos que esa historia merece seguir contándose.

 

Porque conocer de dónde venimos también nos ayuda a entender hacia dónde queremos llevar el comercio local en los próximos años.

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El proyecto WEBCINDARIO35110 se desarrolla en el marco del programa Canarias Destino Comercial Inteligente, organizado por ASCOIVE y financiado por el Gobierno de Canarias y cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER 2021–2027), cuyo objetivo es impulsar la digitalización, modernización y dinamización del comercio local en las zonas comerciales abiertas del Archipiélago.